Convierte JFIF a JPG directamente en tu navegador. Gratis, al instante y privado: tus archivos nunca se suben.
Suelta aquí tus archivos JFIF o haz clic para elegir
Arrastra imágenes aquí o toca para seleccionar
Admite .jfif · Hasta 50 MB cada una
100 % en el navegador. Tus archivos nunca salen de tu dispositivo.
Guardas una imagen de una web, la buscas en Descargas y el archivo se llama imagen.jfif. Al intentar adjuntarla en un formulario, una tienda online o un portal de trámites, la página responde que solo acepta JPG o PNG. Para pasar de jfif a jpg no hace falta editar la foto: dentro ya hay un JPEG, así que este conversor copia los datos tal cual con la extensión .jpg, sin recomprimir, y todo ocurre en tu navegador.
JFIF son las siglas de JPEG File Interchange Format, una especificación de principios de los años 90 que describe cómo se guardan en un archivo los datos de una imagen JPEG. Muchos .jpg corrientes llevan la palabra «JFIF» en sus primeros bytes. Por eso un .jfif no es un formato distinto: es una foto JPEG con otra extensión.
Que una descarga acabe como .jfif depende de cómo el sistema y el navegador asocian el tipo de imagen JPEG con una extensión, y no te lo vamos a atribuir a un navegador concreto. Lo que sí se ve en la práctica es que el mismo archivo se abre bien en el visor de fotos y falla donde se mira solo el nombre: formularios de subida, servicios de impresión o programas antiguos que admiten .jpg y .png y descartan el resto.
Si decodificas un JPEG y lo vuelves a guardar como JPEG, pierdes algo de calidad cada vez. Aquí no hace falta. La página lee los tres primeros bytes de cada archivo, busca la marca de inicio de un JPEG (FF D8 FF) y, si coincide, escribe los mismos bytes con nombre .jpg. Un .jfif de 312 KB sale como un .jpg de 312 KB, idéntico byte a byte, con sus datos EXIF y su perfil de color.
La comprobación existe porque el nombre no garantiza el contenido. Si el archivo resulta ser otra cosa, por ejemplo un PNG o un WebP con extensión equivocada, se decodifica en el navegador y se guarda como JPEG real con calidad del 92 %. En ese caso sí hay recompresión: se pierden los metadatos y las zonas transparentes quedan en blanco. También se aceptan las grafías raras .jfi y .jif.
Lo habitual es tener varias imágenes: capturas de un chat, un recibo, fotos para un anuncio. Puedes soltar hasta 30 archivos a la vez, de 50 MB como máximo cada uno, y descargarlos uno a uno o con Descargar todo. Después los adjuntas como cualquier otro .jpg.
Si solo tienes uno y tu sistema muestra las extensiones, renombrarlo a mano funciona igual. La página compensa cuando son muchos o cuando quieres confirmar que cada archivo es de verdad un JPEG antes de enviarlo. Si el portal sigue rechazando el archivo ya como .jpg, el motivo suele ser otro, como el peso máximo o las dimensiones, y te conviene reducirlo con el compresor de imágenes.
Las imágenes guardadas de la web pueden ser capturas de conversaciones, justificantes o fotos de otras personas. Por eso el cambio de nombre se hace dentro de la pestaña: el navegador lee el .jfif desde tu disco, genera el .jpg en memoria y te lo devuelve como descarga. Nada se envía a un servidor.
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